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¿Pesticidas prohibidos ahora autorizados por el gabinete?

¿Pesticidas prohibidos ahora autorizados por el gabinete?

El Parlamento aprobó una reforma que cambia de forma importante cómo se regulan los pesticidas en Canadá: la nueva ley permite que el gabinete federal autorice el uso de productos que previamente podían ser rechazados por razones de salud. El cambio está incorporado en el proyecto de ley C-30 y llega en medio de promesas de proteger la producción agrícola y la seguridad alimentaria, pero también de advertencias de científicos y grupos ambientales sobre riesgos para la salud pública y el medio ambiente.

Qué cambia y por qué importa

La modificación central concede al gabinete —es decir, al grupo de ministros alrededor del primer ministro— la facultad de permitir el uso de pesticidas incluso cuando Health Canada los haya considerado inseguros. Antes, la aprobación de pesticidas seguía un proceso técnico liderado por científicos y por el ministerio de Salud, con la posibilidad de autorizar usos de emergencia por períodos cortos cuando fuese necesario. La reforma amplía ese poder político y no define con claridad qué se entiende por “seguridad económica” o “seguridad alimentaria”, términos que el gobierno ha usado para justificar la intervención.

Cómo difiere del sistema anterior

Hasta ahora, las decisiones sobre registro y uso de productos de control de plagas se basaban en evaluaciones de riesgo hechas por personal técnico en Health Canada, con revisiones científicas públicas. El ministerio ya tenía herramientas para autorizar usos temporales ante infestaciones graves, generalmente por plazos limitados y con condiciones de mitigación. Con la nueva norma, el gabinete puede autorizar productos por plazos más largos y puede hacerlo aún si un rechazo técnico ya fue emitido. En la práctica eso reduce el papel exclusivo de la evidencia científica en favor de un criterio político cuando se invoque interés económico o alimentario.

Dudas, críticas y defensores

Investigadores, asociaciones médicas y organizaciones ambientales advierten que la medida representa una inversión de prioridades: poner decisiones políticas por encima de la salud pública y la evidencia científica. Alegan riesgos acumulativos de exposición, posibles efectos en salud reproductiva, neurológica y cáncer, y daños a ecosistemas. Por otro lado, grupos del sector agrícola y la industria de pesticidas celebran la reforma como una modernización que permitirá responder a nuevas plagas, cambios climáticos y proteger cosechas, lo que —dicen— ayuda a mantener la competitividad y reducir pérdidas.

Qué ha dicho el gobierno

Portavoces del gobierno sostienen que las autorizaciones serán excepcionales, estarán sujetas a condiciones y que se comunicará con transparencia. Señalan además que existen precedentes de uso temporal bajo leyes anteriores (por ejemplo, autorizaciones puntuales en algunas provincias para controlar ciertas plagas) y que el objetivo declarado es resguardar la disponibilidad de alimentos y contener el aumento de precios.

Impacto en la práctica: salud, trabajo y mercado

Los efectos concretos dependerán de cómo se implemente la norma. A corto plazo, podrían autorizarse productos para controles de plagas que reduzcan pérdidas en cultivos y, en algunos casos, contribuyan a estabilizar la oferta y precios. En paralelo, aumentan las preocupaciones sobre residuos en alimentos, exposiciones ocupacionales (trabajadores agrícolas) y efectos ambientales que pueden tardar años en evaluarse. Provincias con alta actividad agrícola pueden ver cambios más visibles; para comunidades urbanas los efectos llegarán principalmente por la cadena alimentaria y por la salud pública.